Vemos así que para san Buenaventura, gobernar no era sencillamente un hacer, sino que era sobre todo pensar y rezar. En la base de su gobierno encontramos siempre la oración y el pensamiento; todas sus decisiones resultan de la reflexión, del pensamiento iluminado por la oración. Su contacto íntimo con Cristo acompañó siempre su trabajo de Ministro General y por ello compuso una serie de escritos teológico-místicos, que expresan el ánimo de su gobierno y manifiestan la intención de guiar interiormente a la Orden, es decir, de gobernar no sólo mediante mandatos y estructuras, sino guiando e iluminando las almas, orientando a Cristo.
(Audiencia General. Ciudad del Vaticano, 10-3-2010)
Thursday, March 11, 2010
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
0 comments:
Post a Comment