Wednesday, May 12, 2010

¿Cómo explica el Papa el desafío de la cultura cristiana en Portugal?

Portugal ha sido una gran fuerza de la fe católica; ha llevado esta fe, a todas las partes del mundo; una fe valiente, inteligente y creativa. Ha sabido crear mucha cultura, como vemos en Brasil y en Portugal mismo, así como en la presencia del espíritu portugués en África o en Asia. Por otro lado, la presencia del secularismo no es algo totalmente nuevo. La dialéctica entre secularismo y fe tiene una larga historia en Portugal. Ya en el s. XVIII hay una fuerte presencia de la Ilustración; baste pensar en el nombre Pombal. Así, pues, vemos que Portugal ha siempre vivido en estos siglos en la dialéctica que, naturalmente, ahora se ha radicalizado y se manifiesta con todos los signos del espíritu europeo de hoy. Y eso me parece un desafío, y también una gran posibilidad. En estos siglos de dialéctica entre Ilustración, secularismo y fe, nunca han faltado quienes han querido tender puentes y crear un diálogo, aunque, lamentablemente, la tendencia dominante ha sido la de la contraposición y la exclusión uno del otro. Hoy vemos que precisamente esta dialéctica es una chance, que hemos de encontrar una síntesis y un diálogo profundo y de vanguardia. En la situación multicultural en la que todos estamos, se ve que una cultura europea que fuera únicamente racionalista no tendría la dimensión religiosa trascendente, no estaría en condiciones de entablar un diálogo con las grandes culturas de la humanidad, que tienen todas ellas esta dimensión religiosa trascendente, que es una dimensión del ser humano. Por tanto, pensar que hay sólo una razón pura, antihistórica, sólo existente en sí misma, y que ésta sería «la» razón, es un error; descubrimos cada vez más que toca sólo una parte del hombre, expresa una cierta situación histórica, pero no es la razón en cuanto tal. La razón, como tal, está abierta a la trascendencia y sólo en el encuentro entre la realidad trascendente, la fe y la razón, el hombre se encuentra a sí mismo. Por tanto, pienso que precisamente el cometido y la misión de Europa en esta situación es encontrar este diálogo, integrar la fe y la racionalidad moderna en una única visión antropológica, que completa el ser humano y que hace así también comunicables las culturas humanas. Por eso, diría que la presencia del secularismo es algo normal, pero la separación, la contraposición entre secularismo y cultura de la fe es anómala y debe ser superada. El gran reto de este momento es que ambos se encuentren y, de este modo, encuentren su propia identidad. Como he dicho, ésta es una misión de Europa y una necesidad humana de esta historia nuestra.
(Palabras a los periodistas durante su viaje a Portugal. Lisboa 11-5-2010)

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