En el cuarto Domingo de Pascua, llamado "del Buen Pastor", se celebra la Jornada mundial de oración por las vocaciones, que este año tiene como tema: "El testimonio suscita vocaciones", tema "estrictamente ligado a la vida y a la misión de los sacerdotes y de los consagrados" (Mensaje para la XLVII J.M de oración por las vocaciones, 13 de noviembre de 2009). La primera forma de testimonio que suscita vocaciones es la oración (Cfr. Ibid.), como nos muestra el ejemplo de santa Mónica que, suplicando a Dios con humildad e insistencia, obtuvo la gracia de ver la conversión al cristianismo de su hijo Agustín, el cual escribió: "Sin duda creo y afirmo que por su oración Dios me ha concedido la intención de no anteponer, de no querer, de no pensar, de no amar otra cosa que el alcance de la verdad" (De Ordine II, 20, 52, CCL 29, 136). Invito por tanto a los padres a rezar, para que el corazón de los hijos se abra a la escucha del Buen Pastor, y "todo pequeño germen de vocación... se convierta en árbol vigoroso, cargado de frutos para el bien de la Iglesia y de la humanidad entera (Mensaje cit).
¿Cómo podemos escuchar la voz del Señor y reconocerla? En la predicación de los Apóstoles y de sus sucesores: en ella resuena la voz de Cristo, que llama a la comunión con Dios y a la plenitud de la vida, como leemos hoy en el Evangelio de san Juan: "Mis ovejas escuchan mi voz y ellas me siguen. Yo doy la vida eterna y así no se perderán eternamente, y ninguno la arrebatará de mi mano" (Jn 10, 27-28). Sólo el Buen Pastor custodia con inmensa ternura su grey y la defiende del mal, y sólo en Él los fieles pueden poner una confianza absoluta.
En esta Jornada de especial oración por las vocaciones, exhorto en particular a los ministros ordenados, para que estimulados por el Año Sacerdotal, se sientan empeñados "a un más fuerte e incisivo testimonio evangélico en el mundo de hoy" (Carta en ocasión del Año Sacerdotal). Recuerden que el sacerdote "continúa la obra de la Redención sobre la tierra"; sepan permanecer voluntariamente frente al Tabernáculo; se adhieran "totalmente a la propia vocación y misión mediante una 'ascesis severa'"; que se muestren disponibles a la escucha y al perdón; formen cristianamente el pueblo a ellos confiado; cultiven con esmero la "fraternidad sacerdotal" (Cfr. ibid.). Que sigan el ejemplo de los Pastores sabios y celosos, como hizo san Gregorio Nacianceno, que escribía así a su amigo fraterno y Obispo san Basilio: "Enséñanos tu amor por las ovejas, tu solicitud y tu capacidad de comprensión, tus desvelos... la severidad en la dulzura, la serenidad y la mansedumbre en la actividad... los combates en defensa de la grey, las victorias... conseguidas en Cristo" (Oratio IX, 5, PG 35, 825ab).
(Regina Coeli en la Plaza de San Pedro. Ciudad del Vaticano, 25-4-2010)
[Traducción de la voz de Pedro]
Sunday, April 25, 2010
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